En las drogas

Una tarde de verano, se enteró de que su vecino tenia problema con las drogas. El mismo que vivía en la puerta de al lado. Lo recordaba algo mayor que ella, pero fue una sorpresa encontrarse, en el pasillo y ver que ya tenía barba.  En su recuerdo le sacaba media cabeza.

-Han debido pasar muchos momentos entre nuestros encuentros en el ascensor.

Ahora se pasea con ojeras, José, se llama. José esta en las drogas – recuerda en su cabeza el comentario de mama. Jose esta en las drogas – se repite.  Susurros que no entiende. Frases llenas de reproche.

Apenas les separaba una pared de ladrillo y media palmo entre ventanas.

Le faltaba valentía para decirle algo, o preguntarle, que eran eso de las drogas, así que se puso a escribir una carta, una declaración de desgracias, una llamada de socorro mutua.

Alargó su brazo, sintiendo el viento. Se sonrojó al pensar como iba a reaccionar, como se salvaría si leía lo escrito. Fantaseando, si algún día se decidiría a hablarle, en esos breves encuentros de pasillo. Imaginó una amistad, una breve isla en las tristezas compartidas. Un grito entre paredes. Cerró los ojos, apenas consciente de que lo escrito nadie lo había oído.

El viento se llevo la hoja, dejándola flotar brevemente desde el quinto piso, y probablemente posándola en la acera.

 

 

 

.

 

 

2 comentarios sobre “En las drogas

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