Mierda

Mierda

Estuve dando likes sin ton ni son y mi vida solo es una gran mano azul con el dedo gordo levantado. Eso soy yo, en eso me he convertido. Nadie reconocería mis gustos, pocos saben a que me dedico, que música escucho, que leo, que escribo. Ven grandes manos azules, likes como números, que agradecen su ego, su felicidad propia instantáneamente pulida, al lado de un nombre. Eso soy yo, en eso me he convertido.
Regalo likes, mi vida social no existe como tal. No conozco a la mitad de mis amigos, los mismos que tienen tal título en este mundo de cara-libro. No me ha llamado nadie en mis últimos dos cumpleaños.

Siento, cuando llego a casa, que no tengo el tiempo suficiente para encender el ordenador. Siento que me falta el aire, si el internet tarda mas de cinco minutos en conectar. El hecho de que no haya ningún símbolo rojo de notificaciones me produce colapsos, tristeza en píldoras, que trago por segundos y sin agua. A veces toca la píldora de tristeza, a veces, la píldora del subidón. Del comentario inesperado, de un me gusta que aparece de la nada. Es como la pastilla roja o azul de matrix. No se muy bien que estoy eligiendo, pero dependo emocionalmente de este sistema.

La ultima vez que alguien me abrazó con intensidad, dejando que mi cabeza descansara en su hombro, me ha abierto el corazón en canal. Ha sucedido relativamente hace poco. He sentido plena confianza en alguien que no conocía, me ha mirado a los ojos con honestidad, me ha hablado de sus sentimientos, sin esperarlo. Pero lo mas salvaje es que he sentido como descansaba mi cuerpo a su lado, como he podido confiar plenamente. Me he puesto a llorar.

Entonces todos los demás contactos, todas mis relaciones se han presentado ahí. Han salido como archivos en mi mente, ordenados por nombre. Después de este abrazo, los archivos se han vuelto diminutos, insignificantes. Archivos de pocas palabras. Las he podido señalar con el dedo, se han presentado ante mi, con el llanto y se me ha hecho evidente (sin poder evitarlo) lo insignificantes que son. (Ojalá no fuer así ) Lo poco de reales que tienen. La cantidad de postureo y postales que he ido guardando. Nada real.

Ha sido un segundo. Unos minutos, quizá una hora. Una conversación profunda. Un tacto sin prisa. Una mirada continua. Una intensidad en intención y en propósito de hablar. Que todo lo demás ha caído como si fuese un teatro del año  1922. Un teatro colocado, esperando a la función desde hace mas de ochenta anos, con sus cortinas, con los maniquíes, los instrumentos, todo… Todo se ha podrido al instante. Cómo si alguien hubiera abierto una rendija de luz, y todo aquello, ahí guardado se hubiera descompuesto con ella. Porque siempre estuvo muerto. Bien organizado y decorado, pero muerto.

Ok. Ahora necesito silencio. Ni fotos, ni música, ni links. Ni frases, ni dichos, ni noticias. Ni fotos de bodas, ni de amigos, ni de playas. Silencio. Tengo una sobredosis de superficialidad. Tengo un chute en vena de Tinder.amigos, face-desconocidos y canciones de youtube. Soy una adicta que reconoce que esto es mierda.

Solo quiero que me (ll)ames.

 

Niña-soledad

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